Arbidel, pequeño por fuera pero grande por dentro

Muchos sabéis que tengo en Google, un mapa con la geografía asturiana llena de banderitas con la leyenda “quiero ir”, y el ritmo al que quito banderitas es muy inferior al ritmo con el que las añado. En la zona de Ribadesella son varias las marcas que tengo pendientes, pero desde que tuve el placer de colaborar como jurado en su pasado campeonato de pinchos de la villa, invitado por Turismo de Ribadesella, me quede con el gusanillo de volver, y visitar alguna de las muchas propuestas que ofrece,  como La Talarema, Naguar, La Huertona o Quince Nudos, por nombrar tan solo unos pocos de la amplísima oferta gastronómica que podemos disfrutar.  En esta ocasión visitamos Arbidel, el estrella Michelín de la ciudad, con Jaime Uz a la cabeza.

Arbidel es un pequeño restaurante, situado en una preciosa calle peatonal de Ribadesella, con una pequeña terraza y un comedor con apenas 8-9 mesas. Pertenece al club de “estrellados” desde 2015.

En esta clase de establecimientos me gusta siempre optar por alguna de las propuestas de menús degustación. Creo que es la mejor y más económica forma, de probar diferentes propuestas, dejarse sorprender y disfrutar, y os lo recomiendo a todos los que os guste aprender y descubrir cosas nuevas.

En esta visita optamos por el menú corto, llamado Arbidel, sin maridaje, y cuyo precio es de 53 € por persona para mesa completa y con bebida y pan aparte. A pesar de ser el corto, resulta más que suficiente para disfrutar de una buena velada. Además, Arbidel, pasa por ser uno de los restaurantes con estrella Michelín más económicos del país, ¡y lo tenemos al lado de casa!

El menú comienza con los denominados snacks, compuesto por cuatro propuestas, todas ellas muy buenas, aunque destacaría la galleta de borono, muy sencilla pero muy rica, y la piel de bacalao, original y deliciosa.

Continuamos con los platos principales, un total de seis. Buenísimo todo, aunque si tuviera que repetir, me quedaría con el ravioli de morcilla, intenso sabor, y delicioso, así como el steak tartar de bonito, buenísimo también. Como agradezco esos panes tan buenos que ponen en estos momentos…

Por último el postre, muy recomendado para amantes del chocolate, y con el toque del romero muy llamativo. Los dulces para acompañar el café, la guinda para el menú. Pequeños bocados deliciosos.

Para beber un par de copas de blanco, Mar de Ons, un albariño de Rias Baixas. Excelente vino. Atención y servicio perfecto.

En general, ¿que os puedo decir? me gustó mucho, y que nadie diga que sale con hambre con este tipo de menús, aunque esta claro que lo principal no es solo comer, es el espectáculo que nos ofrece el chef y su equipo, dejarse sorprender y disfrutar, y en Arbidel esta premisa se cumple.


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