La Llingua Llambiona: Un viaje gastronómico

Llambiones desde 2010

la llingua llambiona

La Llingua LLambiona nacio en abril de 2010 con una idea bastante sencilla: contar nuestras experiencias en torno a una mesa.

Cuando empezamos, los blogs todavía eran una cosa bastante novedosa y no existían Instagram, TikTok ni la cantidad de plataformas que hoy utilizamos para buscar dónde comer. Éramos simplemente un grupo de aficionados a la gastronomía con ganas de conocer sitios nuevos y compartir nuestras experiencias.

Con el paso de los años, la vida, el trabajo y otras obligaciones fueron haciendo que algunos de aquellos primeros llambiones fueran dejando de participar en el proyecto. Hasta que, poco a poco, el grupo inicial se fue reduciendo y hoy soy yo quien continúa al frente de La Llingua Llambiona, pero con el mismo espiritu con el que nació.

No soy crítico gastronómico, ni cocinero, ni pretendo serlo. Tampoco busco sentar cátedra sobre lo que está bueno o lo que está malo. Soy un llambión: me gusta comer, conocer restaurantes, descubrir lugares nuevos y volver a aquellos que nos han dejado un buen recuerdo.

Durante estos años he recorrido buena parte de Asturias y también he salido de ella en busca de nuevas mesas. he visitado restaurantes de todo tipo: desde casas de comidas y sidrerías hasta propuestas más modernas, pasando por merenderos, bares, hamburgueserías, italianos, cocina internacional y, por supuesto, muchos lugares donde disfrutar de la gastronomía asturiana.

Porque no existe un único tipo de restaurante recomendable. A veces buscamos un buen cachopo en Gijón, otras un menú del día, una sidrería para comer con amigos, un sitio donde ir con niños, una terraza para disfrutar del buen tiempo o simplemente un lugar donde cenar bien sin gastar demasiado.

Y de eso trata La Llingua Llambiona.

¿Qué encontrarás aquí?

La idea es sencilla: contarte cómo ha sido nuestra experiencia en cada sitio que visitamos.

Intentamos que cada artículo sirva para hacerse una idea de qué podemos encontrar allí: cómo es el local, qué tiene la carta, qué hemos probado, cuánto nos ha costado y, sobre todo, qué nos ha parecido.

Siempre que podemos incluimos fotografías y precios, aunque estos últimos pueden cambiar con el tiempo. También intentamos indicar aquellos detalles que pueden ser útiles a la hora de elegir: si tiene terraza, aparcamiento, si es adecuado para ir con niños, si admite mascotas, el tipo de cocina, el precio aproximado o la localidad en la que se encuentra.

No pretendemos sustituir a las opiniones de otros clientes. Al contrario. Nuestra experiencia es solamente eso: nuestra experiencia.

Un restaurante puede tener un mal día, cambiar de cocinero, modificar la carta o mejorar un plato que a nosotros no nos convenció. Y también puede ocurrir lo contrario. Por eso entendemos nuestras reseñas como una fotografía de un momento concreto, no como una sentencia definitiva.

Opiniones sinceras, siempre

Hay algo que no ha cambiado en La Llingua Llambiona desde que empezamos: queremos contar las cosas como las vemos.

Si algo gusta, lo decimos. Y si algo no convence, también.

No tiene sentido mantener un blog de opiniones gastronómicas si todos los restaurantes que se visitan son maravillosos, todos los platos son espectaculares y todas las experiencias resultan inolvidables. La gastronomía también está hecha de platos fallidos, servicios mejorables, expectativas que no se cumplen y visitas que simplemente no repetiríamos.

Eso sí, siempre desde el respeto al trabajo de quienes están detrás de cada restaurante. Una crítica no pretende tirar por tierra el trabajo de nadie. Contamos lo que encontramos en nuestra visita y lo hacemos desde nuestro punto de vista, que no tiene por qué coincidir con el de otros comensales.

También creemos que la transparencia es importante. Si existe algún vínculo con los propietarios o responsables de un establecimiento, si acudimos invitados o si existe cualquier otra circunstancia que pueda afectar a la interpretación de nuestra experiencia, lo indicamos en el propio artículo.

Las Llambiotaes

¿Y cómo valoramos los restaurantes?

Pues como no podía ser de otra manera en La Llingua Llambiona: con Llambiotaes.

La valoración no pretende ser una clasificación gastronómica universal ni una competición entre restaurantes. Es simplemente nuestra impresión global después de una visita.

En ella tenemos en cuenta el conjunto de la experiencia: comida, servicio, ambiente, precio y aquello que razonablemente esperamos de cada establecimiento.

Porque no esperamos lo mismo de una sidrería de barrio que de un restaurante de alta cocina. Y tampoco creemos que un restaurante sea mejor simplemente porque sea más caro.

Por eso puede ocurrir que un restaurante con una estrella Michelin tenga pocas Llambiotaes y que un pequeño chigre con menú del día consiga muchas. Lo importante es si el establecimiento cumple, supera o no alcanza lo que esperamos de él.

La escala va de una a diez Llambiotaes:

  • 1 o ninguna Llambiotada: no salimos demasiado satisfechos. Un sitio al que probablemente no volveríamos.
  • De 2 a 4 Llambiotaes: encontramos aspectos que nos han defraudado o que creemos que deberían mejorar.
  • De 5 a 7 Llambiotaes: una experiencia positiva en términos generales. Un restaurante correcto, con buena comida y un servicio acorde con lo esperado.
  • De 8 a 10 Llambiotaes: estamos ante un establecimiento que destaca. De esos sitios que recomendaríamos y a los que probablemente volveríamos.

¿Dónde comer en Asturias?

Después de tantos años, la pregunta sigue siendo la misma que nos hacíamos cuando empezamos, ¿donde comemos hoy?

Aquí encontrarás restaurantes de Gijón, Oviedo, Avilés, Siero, Villaviciosa, Llanes, Ribadesella y muchos otros lugares de Asturias. También encontrarás diferentes tipos de cocina y establecimientos para distintas ocasiones y presupuestos.

Puedes navegar por localidades, tipos de cocina, precios, número de Llambiotaes y diferentes características de los restaurantes. Así que, si estás buscando dónde comer en Asturias, dónde comer en Gijón, una sidrería, un buen cachopo, un restaurante para ir con niños o simplemente un sitio nuevo que probar, esperamos ponértelo un poco más fácil.

Porque después de más de 16 años seguimos haciendo básicamente lo mismo que aquel abril de 2010, salir a comer, probar, disfrutar y contarlo.

Y si de paso conseguimos que alguien descubra un sitio que no conocía, o evitamos que otro se lleve una pequeña decepción, pues mejor que mejor.

Nos vemos en la mesa.

Reconocimientos y colaboraciones:

No hay amor más sincero que el que sentimos por la comida

George B. Shaw – Premio Nobel de literatura 1925

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