En los bajos del estadio de El Molinón, en la avenida de El Molinón 265, encontramos Tierras Gallegas, una opción para quienes tienen un antojo de comida gallega y buscan una cena de picoteo sin demasiadas complicaciones. El local es amplio, con varios comedores interiores y también terraza exterior, donde aceptan mascotas.
La carta recoge buena parte de los clásicos de la cocina gallega, como pulpo, chipirones, zamburiñas, oreja, lacón, zorza, y un sin fin más, además de otras propuestas de carnes, pescados, mariscos y raciones. Nosotros, en esta ocasión, nos centramos precisamente en lo que veníamos buscando: cocina gallega tradicional y platos pensados para compartir.
Comenzamos con unos pimientos del Padrón y continuamos con lacón, pulpo, cachelos y raxo. Todo estaba bueno. Sin que hubiera un plato que destacara especialmente por encima de los demás, tampoco encontramos nada que nos hiciera pensar que habíamos elegido mal. Cada una de las raciones cumplió perfectamente con lo que esperábamos y, además, todas funcionaron muy bien juntas como una cena de picoteo.





El pulpo, el lacón, los cachelos, los pimientos y el raxo son de esos platos que no necesitan demasiadas explicaciones. Cocina reconocible, sabores que conocemos y que aquí están bien resueltos. Y quizá ahí esté precisamente una de las claves de Tierras Gallegas: mantener una calidad media bastante buena en el conjunto de la carta.
El servicio también fue rápido, algo que se agradece especialmente cuando se trata de una comida basada en varias raciones para compartir. Los platos fueron llegando con buen ritmo y sin tener que esperar demasiado entre unos y otros.
En nuestro caso, la cuenta se quedó aproximadamente en 20 euros por persona, un precio que nos parece bastante razonable para una cena de este tipo, incluyendo agua y una botella de sidra.
No creemos que Tierras Gallegas pretenda ser un restaurante gastronómico ni que haga falta venir hasta aquí buscando grandes sorpresas. Su punto fuerte está precisamente en otra cosa: si tienes ganas de comida gallega, es bastante difícil equivocarse. Pides unos cuantos clásicos para compartir, todo está bueno, el servicio funciona y la cuenta no se dispara.
Para quitarse un antojo de los clásicos gallegos, nos parece una opción más que interesante en Gijón o en Oviedo, donde tienen otro restaurante en C.C. Parque Principado. Una de esas cenas de picoteo sencillas que funcionan precisamente porque no necesitan complicarse demasiado.
