Una de las cocinas que personalmente más me gustan, es sin duda la bretona. Sus aportes a la gastronomía mundial son verdaderos monumentos al placer: crêpes y galettes, el caramelo con mantequilla salada (salidou), los kouign amann, o como no, sus sidras.
Pues amigos míos, tenemos la suerte y privilegio de tener en pleno barrio de La Arena de Gijón, a escasos metros de la playa, en la calle Marques de Urquijo 27, un pequeño rinconcito donde disfrutar de la gastronomía bretona.
El plato principal de su carta y de la gastronomía bretona es sin duda las galette y los crêpes, que no debemos confundir con nuestros frixuelos, que si bien se parecen, no son lo mismo. Por un lado, la galette se hace con trigo sarraceno o candenal, y se degustan rellenas con condimentos salados como embutidos, verduras o quesos, mientras que la crêpe con harina de trigo blanco, se come a la hora del postre.
En su carta puedes encontrar una variedad para todos los gustos: con quesos, jamón, salmón, huevo, patata, pollo, pato, atún, calabacín, pimiento, setas, y en la parte dulce, más de lo mismo; con mermeladas, caramelo salado, miel, nueces, chocolate, y todo un repertorio de golosas propuestas. Pero no solo de gallettes o de crêpes vive el bretón. En su carta también puedes descubrir, ostras bretonas, fondue de queso, ensaladas o rillettes.




En nuestra visita éramos tres personas y pedimos una gallette para cada uno y dos crêpes, junto con dos botellas de sidra. El precio fue de 25 € por cabeza.
En esta ocasión me decanté por una gallette llamada La Cocotte, elaborada con pollo a la mantequilla, bacon y champiñones, crema fresca, queso emmental y huevo a la plancha. Creo que la descripción de ingredientes habla por sí sola, ¿verdad? ¡Delicioso! De postre, un sencillo crêpe maluine con mantequilla y un toque salado. ¡Riquísimo! Para beber, sidra brut bretona, como ha de ser. En este caso, Cidre De Rhuys Bouche Breton de Cidrerie Nicol.
Con Inma en sala y Jérôme en cocina, disfrutaréis de todas estas delicias en este pedacito de Bretaña que tenemos a nuestro alcance.
Y como dice el proverbio bretón:
«Magit mat ho korf hoc’h ene a chomo pelloc’h e-barzh”
(Alimenta bien tu cuerpo, y tu alma permanecerá allí más tiempo)
