Medio napolitano, medio gijonés, al frente de este restaurante italiano tenemos a Emanuele, un curtido hostelero, hijo del conocido Giuseppe Maddaloni, fundador en su día de la pizzería Napoli, y posteriormente de la popular Vesubio, hasta su reciente jubilación. Emanuele, a recogido todos estos años de experiencia y ha creado un hermoso rincón napolitano en el barrio de Cimavilla en Gijón, llamado Crettino.
Situado en la calle Las Cruces 11, nos encontramos con un local, de tamaño medio, muy acogedor, con una decoración en ladrillo y madera, y un horno de leña y cocina a la vista. No hacen reservas, por lo que si lo deseas probar te recomendamos que estés rápido y acudas pronto, porque se llena en cuestión de minutos.
Una carta completa y muy atractiva, con propuestas tan llamativas, como antipasti de burrata o mozzarella y jamón de parma, o un tonno vitellato in carpaccio; ensaladas y platos de verduras, como el pisto de berenjenas; como no, la pasta, con ragú bolognese, carbonara, calamarata, funghi porcini, gnocchi sorrentina y muchos más; lasagna bologniana, o de espinaca y ricotta entre otras; pizzas para todos los gustos, o incluso carnes y pescados.



En esta visita pedí fuera de carta, como sugerencia, los saquitos de pasta con gorgonzola, pera y nueces, ya que es sin duda una de mis debilidades en los restaurantes italianos. La combinación del gorgonzola con la pera o incluso la manzana y las nueces, son un espectáculo. En este caso, delicioso sin lugar a dudas. También probé la pizza cuatro quesos, que no suelen prepararla bien en muchos sitios, pero aquí esta espectacular, Una combinación de quesos perfecta en una masa de pizza deliciosa, donde dejar los bordes es un delito.
De postre pedí, también fuera de carta, como recomendación, un babá napolitano, ya que es un postre que nunca he visto en las cartas de restaurantes italianos a los que he ido, y es un postre delicioso. Postre típico napolitano, de esos que tiene una historia detrás de reyes y reinas en su origen, Se trata de un bizcocho seco, remojado en un almíbar al ron, que en Crettino, complementan, como se suele hacer, con un toque de nata y un toque de fruta, en este caso de fresa o de fruta de la pasión. Por recomendación de Emanuele lo pedí con ambos, y el resultado es asombroso. Es ligero y el dulzor de la fruta de la pasión se equilibra con la fresa y la nata. Un postre riquísimo que no podéis dejar de probar si tenéis la ocasión.
Para beber una jarra de sangría, y con un bollo de pan, el precio fue de 26 € por persona. Un servicio perfecto y una relación calidad precio muy buena en una muy buena experiencia que espero repetir pronto.

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