El Sueve: una vuelta a la parrilla de siempre

No es la primera vez que visitamos El Sueve, y es un sitio al que siempre apetece volver, sobre todo si eres un amante de las carnes. Ya hacia tiempo que teníamos ganas de venir a disfrutar de su buen hacer en la parrilla y, en esta ocasión, regresamos con ganas de carne y con la intención de volver a disfrutar de algunos de sus clásicos.

El Sueve se encuentra en la calle Domingo García de la Fuente número 12, muy cerca de la Plaza de Europa y junto a la avenida de Manuel Llaneza. Local de decoración clásica, con un amplio comedor y parrilla a la vista.

Un sitio al que da gusto volver, y donde parece que el tiempo pasa de otra manera. Más de cuarenta años después de su apertura, continúa discretamente en una calle poco transitada, ajeno al ruido y a las modas, pero orgullosamente anclado en aquello que lo ha hecho llegar hasta aquí.

Y, gracias al cielo, también conserva su personalidad. Su decoración de aire castellano permanece prácticamente ajena a esas tendencias que han terminado por convertir muchos locales en réplicas unos de otros, hasta el punto de que, a veces, cuesta saber si uno ha entrado en una pizzería, una cafetería o una sidrería.

Quizá más de un jovenzuelo se sorprenda al cruzar la puerta. Pero que no se deje engañar por las apariencias, porque aquí la sorpresa llega en forma de buen producto, una parrilla bien trabajada y un personal que sabe hacer su trabajo.

Un espacio acogedor y cuidado, con mesas amplias, mantelería de tela y un servicio de mesa de los que cada vez quedan menos. Porque en El Sueve no hace falta inventar nada nuevo: lo que importa es lo de siempre. Una buena carne, bien tratada en la parrilla, y la atención necesaria para que sentarse a la mesa siga siendo una experiencia y no simplemente una forma de comer.

Comenzamos con un imprescindible que, personalmente, me encanta: la ensalada templada de pavo con vinagreta de frutos rojos. Una combinación de sabores que funciona muy bien y en la que aparece también el hígado a la parrilla, aportando ese punto diferente y característico a un plato que ya es todo un clásico de El Sueve.

Continuamos con una deliciosa matachana, para después compartir el churrasco de punta pierna y el falso solomillo.

En ambos casos, la carne llegó jugosa y en su punto, con ese sabor que buscamos cuando venimos a una parrilla. El falso solomillo es un corte que se extrae del cañón de la espaldilla, en la parte superior de la paletilla, y que recibe este nombre porque, por su aspecto y características, recuerda al solomillo, pero a un coste mucho mas asequible.

Todos los platos de carne vienen acompañados de patatas fritas caseras, bien fritas y crujientes, un acompañamiento sencillo pero que cumple perfectamente su función y bañados por los jugos de la carne.

Para terminar y de postre, probamos el brownie de chocolate, poniendo así el punto dulce a la comida. Para beber, en esta ocasión, agua.

El servicio fue rápido y amable durante toda la comida, y la cuenta ascendió a unos 33 euros por persona.

El Sueve sigue siendo una buena opción para quienes disfrutan de la carne y de una parrilla de corte tradicional. Un restaurante clásico, sin modernidades ni modas pasajeras, y ahí reside precisamente parte de su encanto: apostar por una cocina reconocible y una buena parrilla. Un sitio al que siempre apetece volver cuando lo que buscas es, sencillamente, comer buena carne.

Calle Domingo García de la Fuente 12
Gijón, 33205


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