Sixtos; innovación con toques mexicanos

Cuando leí las primeras reseñas de este sitio y vi que era cocina con toques astur-mexicanos, mi imaginación empezó a volar y  pensé en unas fajitas de gochu asturcelta, en unas enchiladas con quesos  de Oscos o un mole de Pitu Caleya. La falta de conocimiento sobre la comida mexicana y los estereotipos me jugaron una mala pasada, porque nada de eso, aunque la realidad no defraudó.

Hoy os llevamos a cenar a una de las más recientes novedades del panorama gastronómico de Gijón. Visitamos Sixto´s, situado en la calle Muelle de Oriente 3, frente al Puerto deportivo y junto a los Jardines de la Reina. No es un local muy grande. Un pequeño comedor en el altillo y alguna mesa en la parte baja, que a la vez hace de bar. Decoración cuidada donde los tonos pastel destacan, haciendo un ambiente cálido y acogedor.

Carta corta, donde con buen criterio seguro se sigue aquello de “ofrece poco, pero lo que ofrezcas, que merezca la pena”, unos entrantes para poder compartir, unos platos principales y postres caseros. Una cocina, como os decía al comienzo, con guiños a la gastronomía mexicana cuyas descripciones animan a probarlo todo.

 

Como aperitivo detalle de la casa nos ofrecieron una mantequilla de limón y otra con anchoas, para ir dándole carretera al delicioso pan que sirven calentito. Si vas con hambre no te llega ni al primer plato. Como comienzo, optamos por pedir unas croquetas cremosas de chorizo asturiano para compartir. Muy buenas, muy cremosas y sabor delicioso. De plato principal, opté por las carrilleras de ternera en adobo de chile seco, frijoles y cebolla encurtida. Pura mantequilla y realmente deliciosas. También pude probar el cochinillo confitado con mole blanco de piñones, que estaba espectacular.

En cuanto a los postres, yo opté por compartir un cremoso de queso y limón con crujiente de avellanas y también probé el pan de elote y helado de dulce de leche. El cremoso, combinado con el crujiente, muy acertado, y el pan de elote, hecho con maíz, estaba realmente bueno. También pude probar el coulant de chocolate con helado, rico, y el arroz con leche, demasiado liquido para mi gusto, pero bueno de sabor.

Para beber optamos por un par de botellas de Prieto Picudo clarete, El Aprendiz, de Leyenda del Páramo, sabor intenso pero refrescante, y agua. El precio por cabeza fue de 31 euros. Atención perfecta en todo momento, orientando y sirviendo. Para mi un cuatro lametones. Una experiencia muy buena que nos da la opción de disfrutar de algo un poco diferente a lo habitual.


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