Club de Guisanderas; Casa Telva

Visitar un restaurante perteneciente al Club de Guisanderas, siempre es un placer, por lo menos para mi. Hoy en día, y con la celebración del 8 de marzo aún reciente, está en boca de todos, el papel de la mujer en nuestra sociedad, y en el mundo de la gastronomía siempre se comenta su escasa presencia entre los grandes nombres de la cocina aun es escasa. Pero pienso yo… quizá no haya muchos nombres femeninos entre los famosos chefs que pueblan las televisiones, pero si te preguntan por ese plato con el que podrías subsistir el resto de tu vida, a mí solo me vienen a la cabeza nombres de mujer. Las croquetas de mi madre, los flanes de mi suegra, los frixuelos de mi abuela, o la tortilla de mi esposa, …Es cierto que no son estrellas mediáticas ni famosos chefs, pero la gastronomía sin la mujer no se entendería, como portadoras de una tradición y de unas raíces que, a todos en mayor o menor medida, nos acercan a nuestro pasado, superando la barrera de lo gastronómico y pasando a ser parte de nuestra identidad.

En Asturias, además de contar con numerosos restaurantes con grandes cocineras al frente, tenemos la suerte de contar con El Club de Guisanderas. para que nadie se olvide de lo que es comer en casa. Os hemos hablado de algunas de ellas en este blog, como el Llar de Viri, La Tenada, Los Pisones, Casa Nuevo o Bar Camacho, y hoy, siguiendo esa ruta, visitamos Casa Telva en Valdesoto, Siero.

Un local realmente precioso, a pie de carretera, frente al Palacio de Valdesoto, pero con amplia terraza y prao para esparcer en su parte trasera. Disponen de la zona de bar y un comedor en la parte superior de la casa, y en la parte baja otro amplio comedor, y una zona abierta donde también poder comer si el tiempo lo permite. Una carta amplia de cocina tradicionales para todos los gustos, e incluso opciones para veganos y para los más pequeños.

Nosotros en nuestra visita optamos por probar unas croquetas caseras de entrante y luego unos callos. Las croquetas de jamón, ricas, nada espectacular, pero bien. Los callos, acompañados de patatas fritas, estaban bien, pero no me entusiasmaron, a pesar de ser uno de los platos por los que son más conocidos. Para mi gusto personal, les faltaba un golpe de sabor. Pude probar también el solomillo al café Paris, que estaba bueno, pero a quien lo pidió no le gustó. En este caso resulto curioso que, no siendo expertos en solomillos, nos recordaba más a carne de cerdo que de ternera, lo cual comentamos, y nos aseguraron que se trataba de carne de ternera. Lo que si es cierto, es que quizá la forma de servirlo y las características de la carne podían llevar a confusión. Servir un solomillo de ternera asturiana, con la salsa estilo café Paris, pudiera parecer hacer de menos a la carne, ya que la salsa podría enmascarar el sabor de una carne de calidad. No quiero decir con esto que estuviera mal ni mucho menos, pero parece que un buen solomillo pide una plancha y algo más sencillo, que resalte su sabor natural. A pesar de todo, el plato estaba bueno y bien elaborado, tan solo que no gusto a quien lo pidió. A la hora de pagar no nos lo cobraron a pesar de insistirles. Realmente no es culpa de ellos que no le gustase el plato, por lo que fue un detalle muy destacable por su parte. Practicas así, ya no se encuentran, y marca muy bien el nivel de un restaurante. También pude picotear el picadillo, que estaba realmente rico, acompañado de patatas y huevos.

De postre tome arroz con leche requemao y para beber sidra del llagar Vda. de Palacio. El precio sin contar con los más pequeños, de 27 € por adulto. La atención perfecta en todo momento. La sensación general fue un poco agridulce, si bien tenia muchas ganas de conocerlo, la realidad no cubrió mis expectativas, pero el sitio y sus responsables merecen la pena ser visitados para conocer algo más de su carta.

Personalmente me encanta disfrutar de la cocina de vanguardia y de autor, disfrutar de nuevas propuestas, sabores diferentes, o dejarte sorprender por lo que denominamos cocina de autor, pero en el fondo la cocina tradicional siempre la superará, ya que esa cocina apela a nuestro pasado, a nuestra infancia, a nuestro hogar y a nuestras tradiciones, y eso es difícilmente superable. Para nosotros tres llambiotaes  


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